Sleepless in Seattle : Frasier

por Carlos Abascal Peiró


Aquí está el glorioso David Hyde Pierce en una de sus apariciones en Sleepless in Seattle (Nora Ephron, 1993), aquel aceptable episodio para ese idilio comercial tan 90s que vivieron Meg Ryan y Tom Hanks.

David Hyde Pierce

Ryan comenzaba a enamorarse de Hanks cuando, durante un viaje de carretera, sintonizaba un consultorio psiquiátrico nocturno al cual un niño telefonea tratando de ayudar a su padre. Naturalmente, tal padre resultaba ser el abatido Hanks, quien, tras mudarse a la ciudad de la lluvia con la esperanza de remontar el vuelo, no termina de superar una repentina viudedad. El resto -guiños a Grant y Kerr y Boyer y sus citas de altura- es evidente. El caso es que la MEJOR sitcom de todos los tiempos también se localizó en Seattle, donde un doctor radiofónico daba consuelo a las almas urbanas, por mucho que su estirado y tan querible hermano Niles le ridiculizase. Niles era David Hyde Pierce. Y al contrario. Frasier: Good Night Seattle!

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