Nanni Moretti y los otros

por Carlos Abascal Peiró


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Renegar del cine de Nanni Moretti es canallesco. Así -asegura la canalla con gesto vehemente y ceño sindical- Moretti practica un primitivo ombliguismo, fatigoso. La demagogia intelectual del más autor de los egocéntricos, del más egocéntrico de los autores: el pleonasmo extasia. En estas, se olvidan de que hablar de uno mismo es un honrado pretexto para contarnos a todos. Más problemático y criticable resulta lo contrario, tratar lo colectivo para camuflar lo personal. A Moretti, en cualquier caso, profundamente italiano (y la suya también es una Italia popular y honesta y rural y urbana y herida y católica y todo lo contrario), profundamente él mismo, no puede encuadrársele bajo esa otra segunda etiqueta. Porque por encima de filias y escudo, “Aprile” (1998), “Caro Diario” (1993), “Il Caimano” (2006) o “Palombella Rossa” (1989) son réplicas de un seísmo discursivo cuyas coordenadas no son otras que las del más militante de los humanismos. Es decir, un valioso relato en desuso.

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