Vidas tumblr: Gente en sitios

por Carlos Abascal Peiró


Walker Evans – 1938

Este nuevo barroco que nos empeña sostiene, como todo movimiento conservador, cierta erótica de la acumulación. El archivaje, el inventario, la recolección, el stockage. La red, dial de referencia cultural, se construye naturalmente sobre tal idea. Tumblr, al igual que la vasta parentela que le liga a la constelación del microblogging desde 2007,  aparece como una de las más llamativas deflagraciones de la acumulación, la indexación de todo lo indexable. Luego: cartilagos femeninos, gatos sebosos, señores con gafas.  Más señores. Y señoras. Y aún más señores, un torrente magnífico de señores. Me refiero a esto, sobrecogido. Gente en sitios. O mejor, “Suministros industriales, cebos para pesca y gente en sitios”.  Hay algo de voyeurismo tras la muy inteligente captura de una España que respira y se hace presente en cada imagen, y al tiempo, además, una poderosa y tan familiar fascinación, el viejo placer de detener la mirada sin experimentar rechazo. En la distancia,  los monstruos de Arbus, el angst que latía bajo los subway portraits que firmó Walker Evans, o todas esas entrevistas a todos aquellos hombres repulsivos que -con la adoración del antropólogo que también fue, en una página u otra- dispuso David Foster Wallace. La buena noticia: que todavía queda gente. En sitios, claro.

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