Cines del destiempo: La chica del 14 de julio

por Carlos Abascal Peiró


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Las vacaciones del señor Hulot son naturalmente las vacaciones del señor Tati. Como también lo fueron del señor Pierre Étaix («Le grand amour», 1969), del señor Jean Vigo («À propos de Nice», 1930) o del señor Jacques Demy («La Baie des Anges», 1962) en todas aquellas maravillosas playas, en el bucólico margen de un afluente sin nervio. Hablamos de un cinéma de vacances, de maillot rayado y mostacho ceñido, que quizá configure un sólido subgénero del cine galo. Si el punto de partida nace en, oh, «Una partida de campo» (Jean Renoir, 1936), el terreno ha ido sedimentándose a base de un buen tarro de películas destinadas a celebrar eso que, precisamente en 1936, lograba el Frente Popular, entonces en el gobierno del hexágono. Las vacaciones pagadas, dos semanas de congés payés, propulsaban el exilio estival de unas clases urbanas que abandonaron las ciudades para asaltar aquellas florecientes estaciones balnearias, los villorrios anaranjados del Midi, la región de las cigarras.

«La fille du 14 juillet» (Antonin Peretjatko, 2013), como la reciente y muy prometedora «Tonnerre» (Guillaume Brac, 2013), se apunta a todo esto y lo hace con frescura, bastante genio, y desde la —algo en desuso— comedia no naturalista. De nuevo resuena el slapstick sofisticado de Tati o Étaix, el mejor Blake Edwards (homenaje a «El guateque» in the hole) o un sensible eco godardiano, muy presente en la off voice omnisciente del narrador invisible, en el playeo cool y evidentemente fou de los protagonistas. Al cine le basta con una chica y una pistola, dicen que dijo Godard. Y hay pistolas y sobre todo chica en esta película de Antonin Peretjatko. «La fille du 14 juillet», antes de nada, fue un hallazgo importante de 2013, además de un sonoro rumor del último Cannes  y, ojo, otro regalo de los amigos de Filmin. Por si fuera poco, la premisa es estupenda: el gobierno reduce las vacaciones para redoblar la productividad de un estado en quiebra. Mientras tanto —febrero en el imperio, marzo en el disparadero— soñemos con esas olas. Todavía tan lejanas. Bonne projection.

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