The Myth of the American Sleepover: Buscar a la chica del supermercado

por Carlos Abascal Peiró


Las trenzas están a la moda

Las trenzas nunca se fueron

Si hay una peli importante en la reciente despensa de la teen movie, y por mucho que le pese a una distribución nuevamente torpe, esa es «The Myth of the American Sleepover» (2010). El que fuera début en la dirección de David Robert Mitchell honraba un rito de iniciación poco frecuente en el género, el sleepover, es decir, una fiesta de pijamas y sus múltiples (y hormonales) derivadas según la escenografía adolescente. Aquí, inevitablemente, conviene invocar la escuela de John Hughes, Richard Linklater o Greg Mottola, codificada y superada por medio de una bellísima gestión del tempo del relato,  desacelerado como si progresase tras un baño de éter.

Y cosas que no cambian, ellos y —también— ellas siguen resueltos a despedir el instituto, ese verano, en la cama del otro bando. De ahí la búsqueda de la-chica-del-supermercado, un inteligente macguffin que sí es macguffin y no otra imposible y muy happy revancha de los novatos. Los de un reparto anónimo, ajeno a catálogos de surf o caricaturas del empollón en (por fin) un entrañable tributo a las trenzas, a las bicicletas con marchas. En esta joya de factoría Sundance,  la exploradísima caja de cambios de la teen movie da con un ritmo algo más pausado que no esquiva ciertos discursos de altura —la piscina como laboratorio sentimental, el trauma adolescente de la homosexualidad— y, muy a sabiendas, flirtea con un realismo de paletas tenues y derrota, en la línea europea de Andrea Arnold. Inolvidable, a todo esto, la secuencia jazzy y su improvisada pin-up. Pero qué felices fuimos.

Myth

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